titol

Otra de las “fuentes” de inspiración de una izquierda decadente: el nihilismo

Una de las “fuentes” de inspiración de una izquierda degenerada y antropológicamente vacua.

En los grandes principios y valores de solidaridad, igualdad, libertad, democracia, honradez, transparencia… todos podemos coincidir y estar de acuerdo. Otra cosa es cómo se entienden esos principios y sobre todo cómo se encarnan y ponen en práctica cada uno de esos valores. Para muchos el socialismo español en su comportamiento histórico no representa ningún referente ni modelo a seguir, si evitamos la propaganda oficial del mismo que se nos ha querido vender y nos atenemos a la verdadera historia, y en los últimos tiempos los hombres y mujeres que lo representan más bien han dado muestras de sectarismo, cegamiento ideológico y poco sentido común.

Siendo a todas luces evidentes su deficiente gestión de la crisis económica, primero negándola y después haciendo recaer sus más graves costes en las capas sociales más frágiles, su peor cara sin embargo la han mostrado en el terreno de la regeneración social que están intentado llevar a cabo con su proyecto de “reingeniería social”, a través del importante corpus legislativo implantado, fundamentado en sus ancestrales lastres ideológicos y en una concepción frívola, superficial y vacua del ser humano, dando muestras de hasta dónde son capaces de llegar cuando se les delega el poder.

Así lo vienen demostrando en algunas de sus leyes de carácter social y en numerosas ocasiones a través, por ejemplo, de su intervencionismo ideológico sectario en el sistema educativo, webs denigradantes dirigidas a la formación humana de los jóvenes, campañas irrespetuosas y zafias de sus jóvenes generaciones, spots electorales degradantes, etc…Y todo ello revestido con el manto de un pretendido y falso “progresismo”. Una buena muestra de cómo no se debe construir un país, de cómo no se regenera la moral de una colectividad. Concluyéndose que en este terreno no tienen nada positivo que aportarnos.

No es así como se construye un proyecto colectivo en el que todos nos sintamos positivamente comprometidos y una sociedad que pretenda ser verdaderamente avanzada, políticamente madura, éticamente coherente y moralmente digna. El pueblo de Cataluña ha dado un buen ejemplo en las últimas elecciones mandando a las izquierdas a la oposición, para que tras un período de reflexión en la sombra gesten su propia regeneración, especialmente necesaria en el inadvertido terreno de su concepción antropológica. Un somero repaso a alguna de sus “fuentes” de inspiración ideológica nos ayudará a comprender mejor su depravado y degenerado proyecto en su vertiente antropológica.

El nihilismo es un fenómeno surgido principalmente en el siglo XIX a partir de los trabajos de diferentes autores entre los cuales Kierkegaard, Nietzsche y Heidegger son los más reconocidos. El nihilismo es una palabra que designa básicamente dos cosas: 1) un punto de vista filosófico más o menos vitalista, 2) un movimiento cultural contestatario.

El nihilismo, del latín nihil (nada) e ismus (doctrina, movimiento, práctica de) es una "actitud" de negación de todo principio, autoridad, dogma filosófico, religioso, político y social. El nihilismo es una posición que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.

El nihilismo como doctrina filosófica, basándose en la inexistencia de algo permanente, sostiene la imposibilidad de cualquier conocimiento. Doctrina filosófica que rechaza los valores vigentes sobre moralidad, orden y autoridad, y mantiene que no existe ninguna base sólida sobre la que levantar un nuevo orden de cosas. Es la negación de toda creencia y de todo principio religioso, político o social. Se basa en la presunción de que nada puede ser conocido, entendido o sabido ya que la vida no posee ningún tipo de significado  a descifrar. Esto implica que el ser humano no está supeditado a los valores, creencias o parámetros de ningún ente superior ya que, de todas maneras, no puede conocerlo a ciencia cierta.

El  nihilismo podría ser entendido como la negación de todo lo existente o, en otras palabras, la nada. Uno de los elementos más importantes y centrales de esta corriente filosófica es justamente la negación de varios aspectos de la vida humana, e incluso de la vida misma. Para los nihilistas, la vida no posee ningún significado digno de ser conocido, interpretado o descifrado, como tampoco lo tiene la moral, la religión, las formas políticas, etc.

El nihilismo pretende negar todo lo que predique una finalidad superior de las cosas, con el pretexto  de que no tienen una explicación verificable¸ por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo. En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia, sin ninguna finalidad superior o lineal.  El nihilismo rechaza la creencia en un propósito final, que el universo está construido sobre eventos no aleatorios y que todo está estructurado con el fin de una revelación final decisiva, ya que según afirma no hay y nunca ha habido ninguna evidencia de que el universo funcione teleológicamente - no hay ningún propósito final. Este planteamiento es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de deshacerse todas las ideas preconcebidas, para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes, afirma. En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra.

Popularización del término.

Los primeros nihilistas probablemente eran como los sofistas griegos que vivieron hace 2,500 años. Uno de los primeros escritores nihilistas de la era moderna fue el danés Soren Aabye Kierkegaard, que vivió de 1813 a 1855.

La palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743–1819) .  "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe", en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea.  La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones más jóvenes perdidas y radicales. Se utiliza a menudo para indicar un grupo caracterizado por la falta de sensibilidad moral, creencia en la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor y ningún respeto por las convenciones sociales actuales.

El nihilismo ruso

El nihilismo ruso, forma de nihilismo, fenómeno que se dio fundamentalmente en Rusia en la década de 1860, que, frente al nihilismo cultural general que Nietzsche criticaría más tarde (en la década de 1880) como un «callejón sin salida» que devalúa todos los valores, se orientaba al futuro y era «instrumental», exaltaba la posibilidad frente a la actualidad. El nihilismo político se remonta a la última mitad de 1800, al menos en Rusia, como un movimiento revolucionario con el objetivo declarado de derrocar la déspota autoridad del Zar. El fenómeno cultural ruso conocido como nihilismo se desarrolló durante el reinado de Alejandro II (1855 a 1881), zar de carácter liberal y reformista. La década de los sesenta es considerada como la década del nihilismo. De carácter fundamentalmente intelectual, el nihilismo representó una reacción contra las antiguas concepciones religiosas, metafísicas e idealistas.

Los nihilistas rusos incitaban a la «aniquilación» –figurada y literal– del pasado y el presente, es decir, de los valores sociales y culturales realizados, en nombre del futuro, esto es, con vistas a la consecución de valores sociales y culturales aún por realizar.

Bakunin, en fecha tan temprana como 1842, había enunciado el tema central del nihilismo: «la negación de lo que existe... en beneficio de un futuro que aún no existe». Un principio básico del nihilismo ruso: «Lo que pueda romperse, hay que romperlo; lo que aguante el golpe es apto para la vida; lo que se quiebre herrumbroso es basura; en cualquier caso, golpea a derecha e izquierda, no hará ni puede hacer daño alguno».

Los nihilistas rechazaban y abandonaban, en nombre del progreso, todo lo que no podía ser justificado científicamente, como supersticiones, prejuicios y costumbres. Criticaban las posiciones esteticistas en el arte por recrearse con la belleza en abstracto y carecer de una utilidad social real. Adoptaron también una postura ética utilitarista denominada "egoísmo racional" por la cual buscaron redefinir las relaciones sociales en ámbitos como la amistad, el amor o el trabajo.

El Russkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)

La tendencia nihilista fue una parte del radicalismo ruso de la época. Los mayores referentes ideológicos fueron los materialistas alemanes, denominados vulgares por su reduccionismo y extremo determinismo. Interpreta las relaciones personales, afectivas o laborales e incluso el desarrollo histórico, desde una vertiente fisiológica. Defiende que ningún tipo de conocimiento o convicción debía ser aceptado como artículo de fe. Sólo los sentidos podían constituir la base para la construcción del conocimiento, dejando de lado toda especulación y teorización vacía. El método científico, con la observación y la experimentación, nutría perfectamente esa necesidad de asimilar el conocimiento fisiológicamente. En su conducta los individuos debían guiarse por impulsos naturales y por un calculado egoísmo, despreciando convenciones y tradiciones de todo tipo. Los prejuicios y obligaciones religiosos, familiares o sociales debían también ser rechazados.

El Russkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)

Se caracterizaron por su “egoísmo racional”, que se contrapuso al altruismo y sacrificio personal. En sus escritos sobre la obra de Darwin, El origen de las especies veía justificado científicamente este egoísmo, pues cada especie actuaba únicamente en función del propio interés. El placer estético era una necesidad natural. Pisarev desarrolló toda una teoría del egoísmo racional que se convirtió en variante del utilitarismo. Por una parte la “liberación de la personalidad”, que en sus primeros artículos representaba la depuración del propio ego de todo aquello que es artificial o impuesto por agentes externos, como deberes y obligaciones. Y por la otra, esta nueva concepción del egoísmo racional, que fue adquiriendo progresivamente un tono utilitarista, abandonando las concepciones iniciales más hedonistas. El egoísmo, concebido de forma racional, no tenía porque estar reñido con el amor por la humanidad, que el interés individual podía coincidir con el bien común.

El cierre de Russkoe Slovo e influencias posteriores

El movimiento ejerció una fascinación importante en la juventud rusa hasta principios del siglo XX. Se llegó a calificar el nihilismo como una etapa de la primera juventud por la que muchos pasaban. Más que una adaptación del utilitarismo inglés a la realidad rusa se consideraba que el nihilismo ruso era una caricaturización del mismo, y que su pretendido utilitarismo sólo era una excusa para la inmoralidad y un llamamiento a la vida disoluta.

Concepto filosófico

El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos que han escrito sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche y a Martin Heidegger. Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista.  

Heidegger describió al nihilismo como el estado en el que no queda nada del ser en sí, y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:

1. El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
2. El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3. El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.

Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores.

Relación con ideas políticas

El nihilismo podría asemejarse al anarquismo político, de ir del rechazo de los valores sobrehumanos al rechazo de la autoridad y el gobierno, pero no se trata exactamente de lo mismo. Algunos puntos de diferencia son, principalmente, que el nihilismo es una palabra que designa básicamente dos cosas: 1) un punto de vista filosófico más o menos vitalista, 2) un movimiento cultural contestatario.

Mientras que en lo político el nihilismo, en ninguna de sus manifestaciones, aportó mayor originalidad, el anarquismo, en cambio, es una teoría sobre la organización política voluntaria. De todas formas, en determinados casos, la actitud filosófica nihilista podría ser compatible con la política anarquista, esto, claro, en el significado positivo de nihilismo que previamente se ha explicado. Además, el movimiento cultural ruso o nihilismo probablemente fue un precursor del futuro y más serio movimiento anarquista ruso, al tiempo que los autores considerados filósofos nihilistas en Europa Occidental daban algo del sustrato de algunas ideas antideterministas y voluntaristas del anarquismo moderno.

Elaboración a partir de materiales diversos

Són temps per a «construir» junts...
Tu també tens la teva tasca...

Si comparteixes els valors que aquí defenem...
Difon aquest lloc !!!
Contribuiràs a divulgar-los...

Son tiempos para «construir» juntos...
Tú también tienes tu tarea...

Si compartes los valores que aquí defendemos...
Difunde este sitio !!!
Contribuirás a divulgarlos...