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¿Cuál es el verdadero sentido de la vida? (I) | Dr. Manuel Sans Segarra

Una exposición con un alto y denso contenido existencial

Una excelente exposición del Dr. Manuel SANS SEGARRA (*)

Canal de Youtube del Dr. M. SANS SEGARRA: Lenguaje del Alma. Descripción. Bienvenido(a) a El Lenguaje del Alma, un espacio dedicado a explorar las dimensiones más sutiles de la conciencia, la energía y el ser. Aquí te invitamos a descubrir la profundidad de la supraconciencia, la naturaleza del ego, la vibración que sostiene la vida y los estados internos que permiten transformar tu realidad desde adentro. En este canal, unimos sabiduría espiritual, experiencias humanas límite y reflexiones nacidas tanto de la ciencia como de la introspección profunda. Cada video es una invitación a adentrarte en tu universo interior, comprender tus patrones emocionales, elevar tu vibración y abrirte a una visión más amplia y luminosa de la existencia. Si deseas reconectar con tu esencia, despertar tu conciencia y vivir desde una energía más auténtica, serena y elevada, este espacio es tu refugio para el crecimiento personal y espiritual. Un canal que te ayuda a seguir explorando quién eres más allá del cuerpo y la mente y comprender el sentido profundo de tu vida desde una perspectiva que integra ciencia, medicina y espiritualidad auténtica.

¿Para qué naciste si después de morir vas a un lugar de paz absoluta? Es la pregunta que nunca te has hecho. Y la respuesta cambiará todo lo que crees sobre tu vida. Después de 40 años como médico y escuchar a cientos de pacientes que cruzaron el umbral de la muerte y regresaron, descubrí algo que todos confirman: No estás aquí por accidente. Viniste a completar un aprendizaje muy específico. Descubrirás: Por qué todos los que "murieron" dicen que regresaron "para aprender algo". La teoría revolucionaria que la Iglesia intentó ocultar (Teilhard de Chardin). Del punto Alfa al punto Omega: el mapa completo de tu evolución consciente. Por qué el sufrimiento no es castigo sino la escuela del alma. Qué es la "supraconciencia" y cómo está tapada por las capas del ego. La revisión vital: qué ven realmente los que mueren y por qué lo cambia todo. Cómo vivir conscientemente el viaje de evolución espiritual hoy. Este no es un video de autoayuda superficial. Es la respuesta a la pregunta más importante: ¿Cuál es el sentido de la vida? Basado en testimonios médicos reales de personas que murieron y regresaron. Viniste aquí a recordar quién eres realmente: conciencia divina experimentando temporalmente la forma humana. Cada dificultad, cada pérdida, cada dolor... todo está diseñado para pulir el diamante de tu conciencia. No eres víctima. Eres aprendiz. Esta vida es tu escuela.

Por la claridad expositiva del video, por el alto contenido que en él se transmite, por la excelente exposición realizada y para ayudar a integrar en nuestro ser la densidad del mensaje transmitido, presentamos la transcripción del mismo en su primera mitad, estructurando su contenido para facilitar su seguimiento.

¿Cuál es el sentido de la vida?

Es la pregunta más importante que existe, la pregunta que todos nos hacemos en algún momento. Y después de 40 años como médico, después de haber acompañado a miles de pacientes en sus últimos momentos, después de haber escuchado a cientos de personas que cruzaron el umbral de la muerte y regresaron, puedo decirte algo que te va a sorprender, algo que nadie te ha dicho antes, algo que cambiará completamente tu forma de entender tu vida, porque la respuesta no es la que te han enseñado, no es trabajar duro, tener éxito, acumular riqueza, formar una familia. Eso es importante, sí, pero no es el sentido profundo. La respuesta es mucho más radical, mucho más transformadora y está respaldada por la ciencia, por las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y por algo que un jesuíta revolucionario descubrió hace casi un siglo y que la Iglesia intentó ocultar. Pero antes de revelártelo, déjame hacerte una pregunta brutal que va a poner todo en perspectiva. Si al final de la vida, cuando el cuerpo muere, vas a una dimensión de paz absoluta, de felicidad inmensa, de amor incondicional, como describen todos los que han experimentado la muerte clínica, ¿para qué demonios naciste? ¿Para qué venir a este mundo de sufrimiento, de dolor, de lucha, de muerte?

Es una pregunta lógica, aplastantemente lógica. Y te voy a dar la respuesta, pero la respuesta va a cambiar todo lo que crees sobre ti mismo, sobre el mundo, sobre tu propósito en esta vida. Durante décadas he trabajado en el hospital de Belvitge, uno de los hospitales universitarios más importantes de Europa. He operado a miles de pacientes, he visto cientos de muertes y he escuchado testimonios que la medicina convencional no puede explicar. Pacientes que estaban clínicamente muertos, sin actividad cerebral, sin latido cardíaco y que regresaron. Y cuando regresaron, todos, absolutamente todos, contaban lo mismo. Hablaban de una paz que nunca habían experimentado aquí, de un amor incondicional que no existe en esta dimensión, de una comprensión total de la vida, del universo, de todo y de algo más. Algo que me hizo replantear toda mi carrera, toda mi forma de entender la medicina y la vida. Todos decían que allí, en esa dimensión, todo tenía sentido. Todo. Incluso el sufrimiento, incluso el dolor, incluso las pérdidas, que aquí parecen absurdas. Allí todo encajaba en un propósito mayor.

Y cuando les preguntaba por qué regresaste, la respuesta era siempre la misma. Me dijeron que aún no era mi momento, que todavía tenía algo que aprender aquí, que debía regresar para completar mi aprendizaje. Aprendizaje, esa palabra lo cambió todo para mí. Porque si estamos aquí para aprender, entonces la vida no es un castigo, no es un accidente, no es absurda, es una escuela, una escuela de conciencia.

Pero aquí viene lo que nadie te ha dicho, lo que va a sorprenderte, lo que va a hacer que todo cobre sentido. No estás aquí para aprender cosas, no estás aquí para acumular conocimientos en la mente. Estás aquí para algo mucho más profundo, mucho más transformador. Estás aquí para descubrir quién eres realmente. Y no hablo de tu nombre, no hablo de tu profesión, no hablo de tu historia personal, hablo de tu identidad más profunda, tu esencia, lo que eres más allá del cuerpo, más allá de la mente, más allá del ego. Estás aquí para descubrir que no eres este cuerpo temporal, no eres esta mente pensante, no eres este ego lleno de miedos y deseos. Eres conciencia divina, eres un fragmento de Dios, del universo, de la Fuente, como quieras llamarlo. Y ese fragmento vino aquí a esta dimensión material, a este cuerpo temporal, con un propósito muy específico. Vino a recordar quién es.

Seguimos evolucionando, evolucionamos en conciencia

Y aquí es donde entra algo que cambió mi forma de entender todo, algo que descubrió un hombre extraordinario que la iglesia intentó silenciar, un hombre llamado Pierre Teilhard de Chardin. ¿Has oído hablar de él? Probablemente no. Y eso no es casualidad, porque lo que este hombre descubrió era tan revolucionario, tan transformador, que la Iglesia Católica casi lo excomulga, lo desterraron. Prohibieron la publicación de sus obras en vida. Querían que sus ideas murieran con él, pero no pudieron porque la verdad siempre encuentra el camino. Teilhard de Chardin era jesuita, sacerdote, pero también era paleontólogo, científico. estudió la evolución humana, estudió los fósiles, estudió cómo evolucionó el ser humano desde sus formas más primitivas hasta lo que somos ahora y llegó a una conclusión que en su época sonaba la herejía, pero que hoy con lo que sabemos de las experiencias cercanas a la muerte tiene una coherencia absoluta. Descubrió que el universo no solo evoluciona físicamente, evoluciona conscientemente. Desde el Big Bang hasta ahora todo ha sido un proceso de evolución de la conciencia. Las partículas subatómicas se organizaron en átomos, los átomos en moléculas, las moléculas en células, las células en organismos, los organismos en seres cada vez más complejos, cada vez más conscientes y ese proceso no ha terminado. Seguimos evolucionando, pero ya no evolucionamos solo físicamente, evolucionamos en conciencia. Y aquí viene lo revolucionario, lo que nadie te ha dicho. Teilhard de Chardin explicó que cada ser humano está en un viaje evolutivo de la conciencia, un viaje que va desde lo que él llamó el punto Alfa hasta el punto Omega. El punto Alfa es el comienzo. Es cuando la conciencia está completamente identificada con la materia, cuando crees que eres tu cuerpo, cuando vives solo para tener más, para hacer más, para acumular más, cuando el ego domina completamente tu vida, el punto Omega es el final del viaje. Es la santidad, la budeidad, la iluminación. Es cuando la conciencia se libera de la identificación con la materia y reconoce su naturaleza divina. Es cuando ya no hay ego, solo hay ser puro. Y entre Alfa y Omega hay un camino, un camino de purificación, un camino de evolución, un camino de aprendizaje. Y ese camino es el sentido de tu vida.

No viniste aquí para tener éxito en los términos del mundo. Viniste aquí para evolucionar conscientemente desde el punto Alfa hacia el punto Omega. Viniste aquí para ir limpiando las capas del ego hasta que brille tu esencia divina. Viniste aquí para descubrir el ser, no para acumular el tener o el hacer. Y esto lo cambia todo, absolutamente todo, porque cuando entiendes esto, las prioridades cambian, los valores cambian, la forma de vivir cambia. Ya no se trata de acumular dinero, se trata de cultivar conciencia. Ya no se trata de impresionar a otros, se trata de conocerte a ti mismo. Ya no se trata de evitar el sufrimiento, se trata de aprender de él. Cada experiencia de tu vida, cada dificultad, cada pérdida, cada momento de dolor, cada momento de alegría, todo, absolutamente todo, es una oportunidad para evolucionar desde Alfa hacia Omega.

Pero aquí viene algo que necesitas entender, algo crucial. Este viaje no se hace en una sola vida. Los pacientes que han experimentado la muerte clínica lo confirman. Muchos regresan hablando de vidas pasadas, de lecciones que vienen arrastrando, de patrones que se repiten vida tras vida hasta que finalmente los comprendes y los trasciendes. La vida no es un examen de una sola oportunidad, es una escuela con muchos cursos y cada vida es un semestre. Un semestre donde vienes a aprender lecciones específicas, a pulir aspectos específicos de tu ego, a evolucionar un poco más en el camino hacia el punto Omega. Y cuando comprendes esto, cuando realmente lo integras, algo profundo se relaja dentro de ti. Ya no hay prisa, ya no hay fracaso, ya no hay pérdida de tiempo. Todo es aprendizaje, todo es evolución, todo tiene sentido.

Un viaje hacia la purificación, un camino hacia el despertar

Pero déjame ser más específico, déjame explicarte qué significa exactamente este viaje de Alfa a Omega. Cuando naces, llegas con lo que Teilhard de Chardin llamaba las impurezas del ego, llegas identificado con el cuerpo, llegas con el programa de supervivencia activado, llegas con deseos, con apegos, con miedos, con la ilusión de separación. Y eso es normal, es necesario, porque si no tuvieras ego, si no tuvieras identificación con el cuerpo, no podrías funcionar en este mundo material, no podrías sobrevivir. El ego no es malo, es una herramienta (una herramienta que nos sirve para adaptarnos al entorno y sobrevvir). El problema es cuando te identificas completamente con él, cuando crees que eres solo eso, cuando tu vida se reduce a satisfacer los deseos del ego, más dinero, más estatus, más placer, más seguridad, más más. Ese es el punto Alfa, la completa identificación con la materia, la completa identificación con el ego y desde ahí comienza el viaje. ¿Cómo comienza? a través del sufrimiento. Sé que esto suena duro, pero es la verdad. El sufrimiento es el gran maestro de la humanidad. Es el fuego que purifica. Es el cincel que talla el diamante. Cuando todo va bien, cuando tienes todo lo que quieres, cuando el ego está satisfecho, no hay razón para cuestionar nada. No hay razón para buscar más allá, no hay razón para evolucionar. Pero cuando sufres, cuando pierdes algo importante, cuando la vida te golpea, cuando el dolor es tan grande que ya no puedes ignorarlo, ahí empiezas a preguntarte, ¿por qué? ¿Para qué tiene sentido todo esto? ¿Hay algo más? Y esas preguntas son el comienzo del despertar, el comienzo del viaje consciente hacia el punto Omega, porque el sufrimiento te obliga a mirar hacia dentro, te obliga a soltar, te obliga a dejar de aferrarte a lo externo y a buscar algo más profundo, algo más real, algo que no pueda ser arrebatado. Y ese algo es tu supraconciencia.

¿Qué es la supraconciencia?

Es tu identidad más profunda. Es lo que eres cuando dejas de identificarte con el cuerpo. Es lo que eres cuando dejas de identificarte con tus pensamientos. Es lo que eres cuando dejas de identificarte con tus emociones. Es lo que eres cuando dejas de identificarte con tu historia personal. Es la conciencia pura, el observador silencioso, el testigo, el ser. Y esa supraconciencia siempre ha estado ahí, siempre, desde que naciste, desde antes de nacer, de hecho, pero está tapada, oculta, cubierta por las capas del ego, como un diamante cubierto de barro. El trabajo de la vida, el sentido de la vida es ir limpiando ese barro capa por capa, vida tras vida, si es necesario, hasta que el diamante brille en todo su esplendor. Y cuando llegas al punto Omega, cuando alcanzas la santidad, la budeidad, la iluminación, no te conviertes en algo que no eras. Simplemente recuerdas lo que siempre fuiste. Simplemente quitas todo lo que no eres hasta que solo queda lo que realmente eres: Conciencia divina.

Ahora bien, probablemente te estés preguntando, "¿Y cómo se hace eso? ¿Cómo limpio el ego? ¿Cómo descubro mi supraconciencia?" Es una pregunta válida, la pregunta más importante de hecho, y te voy a dar la respuesta, pero antes necesito que entiendas algo fundamental sobre el ego, algo que la mayoría de las personas no comprende. El ego no es tu enemigo, no es algo malo que hay que destruir. El ego es simplemente una identificación falsa, una creencia equivocada sobre quién eres. Crees que eres tu cuerpo, pero no lo eres. Tu cuerpo es un vehículo temporal, un traje biológico que usas mientras estás en esta dimensión material. Cuando el cuerpo muere, tú no mueres. Tu conciencia continúa. Todos los pacientes que han experimentado la muerte clínica lo confirman. Crees que eres tus pensamientos, pero no lo eres. Los pensamientos vienen y van, aparecen y desaparecen, cambian constantemente, pero tú, el observador de esos pensamientos, permaneces. Tú eres la pantalla en la que se proyectan los pensamientos, no los pensamientos mismos. Crees que eres tus emociones, pero no lo eres. Las emociones son respuestas temporales del cuerpo a los pensamientos. Suben y bajan como olas en el océano, pero tú eres el océano, no las olas. ¿Crees que eres tu historia personal, tu pasado, tus logros, tus fracasos, tus relaciones, tu reputación? Pero no lo eres. Eso es solo una narrativa que tu mente ha construido, una película que proyectas sobre ti mismo.

Entonces, ¿quién eres? Eres conciencia, eres presencia, eres el espacio en el que todo ocurre. Eres lo que queda cuando quitas todo lo demás. Y descubrir eso es el propósito de la vida. Pero déjame ser aún más específico. Déjame explicarte elproceso práctico de cómo ocurre esta evolución de Alfa Omega.Teilhard de Chardín lo describió como un proceso de purificación, de limpieza, de eliminación de las impurezas del ego hasta llegar a la pureza del ser. Y ese proceso tiene etapas, tiene niveles y cada persona está en algún nivel de ese proceso.

Proceso práctico de cómo ocurre esta evolución de Alfa a Omega

  • La primera etapa es la inconsciencia total. Es vivir completamente identificado con el ego. Es creer que eres tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones, tu historia. Es vivir en piloto automático, reaccionando a la vida sin cuestionarte nada. La mayoría de las personas viven toda su vida en esta etapa. Nacen, crecen, trabajan, se reproducen, envejecen y mueren sin haber cuestionado nunca quiénes son realmente, sin haber despertado jamás de la ilusión del ego. Y eso está bien. No es bueno ni malo, simplemente es donde están en su proceso evolutivo, están en el punto alfa o cerca de él y eventualmente en esta vida o en otra comenzarán a "despertar".
  • La segunda etapa es el cuestionamiento. Es cuando algo te sacude lo suficiente como para que empieces a preguntarte. Puede ser una pérdida, puede ser una enfermedad, puede ser una crisis existencial, puede ser un encuentro con alguien despierto, puede ser muchas cosas, pero algo te hace preguntarte, ¿es esto todo? ¿Hay algo más? ¿Quién soy yo realmente? Y cuando esas preguntas surgeninamente, no desde la mente, sino desde algo más profundo, has entrado en la segunda etapa. Has comenzado el viaje consciente hacia el punto Omega.
  • La tercera etapa es la búsqueda. Es cuando empiezas a buscar respuestas, lees libros, escuchas enseñanzas, exploras diferentes caminos espirituales, meditas, reflexionas, buscas y esta etapa puede durar mucho tiempo, años, décadas, vidas enteras, porque hay mucha información, muchos caminos, muchas enseñanzas y tienes que encontrar lo que resuena contigo, lo que te ayuda a despertar.
  • La cuarta etapa es el primer despertar. Es cuando tienes tu primera experiencia directa de tu supraconciencia. Puede ser en meditación, puede ser en un retiro, puede ser espontáneamente en un momento de quietud total. De repente, por un instante, dejas de identificarte con el ego. Dejas de ser el pensador y te conviertes en el observador. Dejas de ser el cuerpo y te conviertes en conciencia pura. Y experimentas una paz, una claridad, un amor que nunca habías experimentado antes. Es un momento transformador porque ya no es teoría, ya no es creencia, es experiencia directa. Ahora sabes que hay algo más. Ahora sabes que no eres el ego y esa experiencia te cambia para siempre.
  • La quinta etapa es la integración.Es aprender a vivir desde esa conciencia despierta, no solo en momentos especiales de meditación, sino en la vida cotidiana, en el trabajo, en las relaciones, en los momentos difíciles, en todo. Y esta es quizás la etapa más larga y más desafiante, porque una cosa es tener experiencias de despertar en condiciones ideales y otra muy distinta es mantener esa conciencia cuando la vida te desafía, cuando el ego se siente amenazado, cuando vienen las dificultades. Aquí es donde el verdadero trabajo ocurre, aquí es donde realmente evolucionas. Aquí es donde limpias las capas más profundas del ego.
  • Y finalmente, la sexta etapa, el punto Omega, es la iluminación completa. Es cuando ya no hay vuelta atrás. Es cuando la identificación con el ego ha sido completamente trascendida. Es cuando vives permanentemente desde la supraconciencia. Es lo que Jesús alcanzó, lo que Buda alcanzó, lo que todos los grandes maestros espirituales de la historia alcanzaron, la santidad, la budeidad, la unión completa con lo divino. Y aquí viene algo importante que necesitas entender, algo que puede quitarte mucha presión. No tienes que llegar al punto Omega en esta vida. No tienes que iluminarte, no tienes que ser un santo, solo tienes que avanzar, solo tienes que evolucionar un poco, solo tienes que estar un poco más consciente hoy que ayer, un poco menos identificado con el ego, un poco más conectado con tu ser. Ese es el éxito, ese es el propósito, no la perfección, la evolución. Y cada pequeño paso cuenta, cada momento de presencia cuenta, cada acto de amor cuenta. Cada vez que eliges conscientemente, en lugar de reaccionar automáticamente, avanzas en el camino.

Dios, la Fuente, es amor... tú eres amor

Pero aquí viene algo que muchos pacientes que han experimentado la muerte clínica me han enseñado. Algo que Teilhard de Chardín también sabía, pero que en su época no podía expresar abiertamente. El amor es el motor de la evolución de la conciencia. No el amor romántico, no el amor dependiente, no el amor condicional del ego, el amor incondicional, el amor que no busca nada a cambio, el amor que simplemente es porque el amor es la naturaleza de la supraconciencia, es lo que eres cuando quitas el ego. Cuando los pacientes describen su experiencia del otro lado, siempre usan la misma palabra amor. Un amor tan inmenso, tan puro, tan incondicional, que no tiene comparación con nada de aquí. Y ese amor no está allá lejos en otra dimensión. Ese amor eres tú, es tu naturaleza esencial. El problema es que está tapado por el ego, por el miedo, por el juicio, por el apego, por la separación y el trabajo de la vida es ir quitando esos bloqueos, ir limpiando todo lo que impide que ese amor fluya libremente.

¿Cómo se hace eso? a través del perdón, a través de la compasión, a través de la aceptación, a través de la entrega, a través de soltar el control, a través de confiar, a través de abrirse. Cada vez que perdonas genuinamente, quitas una capa del ego. Cada vez que tienes compasión por otro ser, incluso por alguien que te hirió, evolucionas. Cada vez que aceptas lo que es sin resistirte, te acercas a tu naturaleza divina. Y lo fascinante es que cuando haces esto, cuando vives así, no solo evolucionas tú, ayudas a evolucionar a toda la humanidad, porque todos estamos conectados. No hay separación real. La separación es una ilusión del ego.

Teilhard Chardin hablaba de la noosfera, la esfera de la conciencia humana colectiva. Decía que así como hay una biosfera, un sistema de vida interconectado, hay una noosfera, un sistema de conciencia interconectado. Y cuando uno evoluciona, eleva el nivel de toda la moosfera. Cuando uno despierta hace más fácil que otros despierten. Cuando uno ama incondicionalmente eleva la vibración de todo el campo de conciencia humano. Por eso los grandes maestros, los santos, los iluminados tienen un impacto tan grande, no solo por lo que enseñan con palabras, sino por lo que son. Por su sola presencia elevan la conciencia de todos los que están cerca. Y tú puedes hacer lo mismo a tu nivel, en tu círculo, con tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo. Cada momento de presencia consciente, cada acto de amor genuino, eleva no solo tu conciencia, sino la conciencia colectiva.

Si el sentido de la vida es evolucionar en conciencia, ¿significa eso que tengo que abandonar el mundo material?

Ahora bien, quiero abordar algo que sé que estás pensando, algo que todo el mundo se pregunta cuando escucha esto. Si el sentido de la vida es evolucionar en conciencia, significa eso que tengo que abandonar el mundo material, tengo que irme a un monasterio, tengo que renunciar a tener éxito, a ganar dinero, a disfrutar de la vida. No, absolutamente no. Este es uno de los grandes malentendidos sobre la espiritualidad. La idea de que para ser espiritual tienes que negar lo material, que para evolucionar tienes que sufrir, que para ser santo tienes que ser pobre. Eso es un error, un error que ha causado mucho sufrimiento innecesario. La espiritualidad verdadera no es negar el mundo, es estar en el mundo sin ser del mundo. Es participar plenamente en la vida material sin identificarte con ella. Es disfrutar sin apegarte. Es tener sin aferrarte. Es hacer sin definirte por lo que haces. Puedes tener éxito profesional y estar despierto. Puedes tener dinero y estar consciente. Puedes disfrutar de los placeres de la vida y estar evolucionando espiritualmente. La diferencia no está en lo que haces o en lo que tienes. La diferencia está en tu relación con eso. Está en tu nivel de identificación. Si tu identidad depende de tu éxito, si tu paz depende de tu cuenta bancaria, si tu felicidad depende de circunstancias externas, entonces estás identificado con el ego. Estás en el punto Alfa. Pero si puedes tener éxito y no inflarte el ego, si puedes tener dinero y no apegarte a él, si puedes disfrutar, pero también soltar, si puedes hacer grandes cosas, pero no definirte por ellas, si puedes perder todo y aún así estar en paz, entonces estás viviendo desde la supraconciencia, estás avanzando hacia el punto Omega. Los grandes maestros no renunciaron al mundo por odio a la materia. Renunciaron porque ya no la necesitaban para ser felices, porque habían encontrado algo más grande dentro de sí mismos y desde esa plenitud interior podían participar en el mundo sin perderse en él. Ese es el ideal, no la renuncia forzada, sino la libertad interior que hace que ya no necesites nada externo para estar completo.

Y aquí viene algo fascinante que he observado en pacientes que han tenido experiencias cercanas a la muerte. Cuando regresan, muchos cambian radicalmente su relación con lo material. No es que dejen de trabajar o de tener ambiciones, pero ya no viven para eso, ya no se definen por eso. Su identidad está anclada en algo más profundo y desde ahí participan en el mundo con una libertad, con una creatividad, con una efectividad que antes no tenían. Porque cuando no tienes miedo a perder, cuando no necesitas desesperadamente ganar, cuando no te defines por los resultados, puedes actuar con mucha más claridad, con mucha más poder, con mucha más autenticidad. La paradoja es esta. Cuando dejas de necesitar desesperadamente el éxito, el éxito fluye más fácilmente. Cuando dejas de necesitar el amor de otros para sentirte completo, el amor llega. Cuando dejas de aferrarte al dinero con miedo, el dinero fluye, no porque el universo te premia por ser espiritual, sino porque cuando vives desde el ser, en lugar de desde el ego, estás alineado con el flujo natural de la vida. Y en ese flujo todo es más fácil, más natural, más armónico. Pero volvamos a la pregunta original: ¿Para qué viniste aquí si allá es tan perfecto?

Continuará (...)

Fuente: ¿Cuál es el verdadero sentido de la vida? | Dr. Manuel Sans Segarra https://youtu.be/Y-Kp50-E6G0?si=Orf-HKBTvcAoHr23

(*) El Dr. Manel SANS SEGARRA es un médico español, antiguo jefe de Cirugía Digestiva del Hospital Universitario de Bellvitge. Fue pionero en el uso de la cirugía laparoscópica en España. Presidente de la Sección Sénior del Colegio de Médicos de Barcelona, así como fundador de la Asociación de Médicos Sénior del Hospital de Bellvitge. En 2025 ingresó como Académico Numerario en la Real Academia Europea de Doctores. Su discurso de ingreso fue «La supraconciencia nuestra realidad existencial». Investigador de las ECM, estudioso, divulgador, comunicador, hombre afable y con una calidad humana y valores admirables.


Ver también:

Sección: LA CONCIÈNCIA

Sección: L'ANTHROPOS, UN ÉSSER A DESCOBRIR

Canal de Youtube del Dr. M. SANS SEGARRA: Lenguaje del Alma




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