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Crítica a la corriente de pensamiento materialista

PREAMBULO: El ser humano necesita despertar, ha de ir hacia otro camino.

Jordi PIGEM, Doctor en filosofía, filósofo de la ciencia y escritor. Imparte cursos y conferencias como profesor invitado tanto en universidades y foros públicos, como en el ámbito empresarial y sus temáticas abordan tanto contenidos relacionados con la filosofía, la sociología, el pensamiento ecológico como el necesario cambio de visión del mundo que necesitamos para superar esta crisis:

«A Einstein se atribuye la frase de que con la bomba atómica todo ha cambiado, menos nuestra forma de pensar. Y si seguimos por ahí vamos hacia un desastre sin precedentes.

Hubo muchos pensadores en los años 50, Hannah Arendt, Eric Fromm y docenas de pensadores en Europa y Norteamérica que después de la Segunda Guerra Mundial se plantean que el ser humano ha de despertar, ha de ir hacia otro camino. Y ese despertar incluye el hecho también extraordinario en nuestro tiempo de que hoy tenemos un acceso a la sabiduría de toda la historia universal sin precedentes. O sea, tenemos un acceso a las grandes tradiciones de filosofía y de espiritualidad de Occidente y de otros lugares, de medio Oriente, etc. que hace 50 años hubiera sido impensable, con toda la diversidad de matices, perspectivas, corrientes..., y luego tenemos toda la evidencia científica sobre experiencias cercanas a la muerte (ECM) y una serie de datos empíricos que nos deberían hacer despertar de nuestro materialismo.

Llevamos cuatro siglos básicamente de "creencia" en que el mundo es una gran máquina y de que todo se puede explicar en términos materiales y que lo que importa sobre todo es lo que se puede medir, lo que se puede reducir a cifras. Hace cuatro siglos esto era una creencia plausible. A día de hoy es absolutamente implausible. O sea, a día de hoy tenemos, por ejemplo, las experiencias de cercanas a la muerte (ECM) que nos muestran que la existencia o la conciencia no se acaba con la muerte del cuerpo físico. ¿Qué ocurre luego? Esas experiencias no van mucho más allá. Hay diversas tradiciones espirituales que te pueden decir con diferentes matices hacia dónde puede ir la cosa. Pero lo que es evidente es que la conciencia no se acaba con la muerte del cuerpo físico y que en los primeros instantes hay una sensación de paz, de bondad, de armonía, de gozo que no experimentamos cuando estamos en este cuerpo. Hay demasiados testimonios para que esto no sea así. Es decir, hoy tenemos por un lado todo este conocimiento que nos muestra que enfocar la existencia a través de lo puramente material sirve para muchas cosas, pero no sirve para lo más fundamental. El camino del materialismo está ya demostrado de muchas maneras que no funciona.

Entonces, tenemos evidencia empírica de la realidad fundamental de la conciencia y tenemos el acceso a todas las grandes tradiciones filosóficas y sapienciales de la humanidad. Y sin embargo, estamos pendientes del móvil y de la última tontería que aparece por ahí... Es decir, tenemos los recursos para despertar de una manera mucho más profunda y más masiva de lo que se haya hecho en ninguna otra época de la humanidad, porque sí, hay gente despierta que puede ayudar a despertar a otros y hay todo ese conocimiento que está ahí y al que podemos acceder en parte a través de internet y sin embargo nos fijamos en cosas que no llevan a nuestro crecimiento como personas, al crecimiento de nuestra conciencia, sino que llevan a estar pendiente de si tienes dos likes más o dos likes menos… eso es algo absurdo.

O sea, hay algo ahí que sostiene el latido de tu corazón... Tú no le vas dando instrucciones a tu corazón. Tu corazón mientras estás ahí va regulando lo que tú necesitas. O sea, hay esa armonía implícita, hay algo que la está regulando. Llámalo el fondo de la realidad, la fuente última, la conciencia, Dios, el Tao... como tú quieras. Eso está ahí siempre, en invierno y en verano de día y de noche. Eso ha estado ahí siempre. Lo que ocurre es que hoy en día tenemos muchas distracciones que nos alejan de ello, pero al mismo tiempo tenemos también muchas maneras de validar que eso es así y de validar que eso es así con sabor budista, cristiano, hindú… »

Fuente: El despertar de la consciencia de la humanidad, IA y el futuro de la humanidad (wake up Gente Consciente) https://youtu.be/rP0jinz6VtU?si=VWD5aEstsOI0mL8e

INTRODUCCIÓN: Antes de empezar a leer, te aviso de que quizás tengas que poner entre paréntesis todo lo que creías que sabías acerca de la realidad. Recuerda que si bien la humanidad ha recorrido un largo camino, todavía hay muchas cosas que no conocemos. Por ejemplo, más o menos un 96% del universo es misteriosa «materia y energía oscura» de la que sabemos muy poco. Pretendemos también mejorar nuestra comprensión de la complejidad del cerebro, reconociendo a la vez lo poco que sabemos aún sobre el funcionamiento de este órgano y los orígenes de la conciencia. Muchos neurocientíficos adoptan un enfoque materialista, basado en la premisa de que el contenido de los pensamientos, los sentimientos y los recuerdos puede ser explicado a partir de una actividad cerebral cuantificable.

El Dr. Erwin Laszlo, dos veces nominado para el Premio Nobel de la Paz, autor de más de 75 libros, filósofo de la ciencia y teórico de sistemas indica: La pregunta que Mark Gober se plantea en su obra sintetiza todo el enigma sobre lo que creíamos que sabíamos pero ha resultado ser un conocimiento falso, o al menos altamente cuestionable: si la conciencia no es solo un producto del cerebro, y si sobrevive a la muerte del cuerpo físico –más allá del espacio y el tiempo– entonces ¿cómo encaja todo eso en nuestra imagen del universo? Creíamos que sabíamos cómo es realmente el mundo real, a saber, que es material y que la conciencia es el producto de un cerebro material. ¿Pero y si el mundo no es material y el cerebro no es la causa de la conciencia? ¿Qué clase de mundo es, pues, y qué tipo de conciencia tenemos? Mark busca una respuesta en términos claros y significativos. Un gran servicio a la causa del avance del conocimiento y su aplicación adecuada a nuestro pensamiento y nuestra vida. Un gran agradecimiento a él por ayudar a enterrar el materialismo, anticuado pero no pasado de moda, de nuestro tiempo.

La afirmación más básica del materialismo es que la realidad es exclusivamente material. El materialismo – el supuesto fundacional de la ciencia moderna y de buena parte del pensamiento moderno – es erróneo. Desde el paradigma post-materialista se afirma que la conciencia crea toda la realidad material. No son los procesos biológicos los que crean la conciencia. Este descubrimiento invierte por completo el pensamiento científico tradicional. Mark Gober no solo explora la evidencia científica procedente de distintas disciplinas, que van desde los fenómenos psíquicos a las experiencias cercanas a la muerte, pasando por la física cuántica. También recoge el testimonio de pensadores de vanguardia como el doctor Ervin Laszlo, dos veces nominado para el Premio Nobel de la Paz, el doctor Dean Radin, director científico del Instituto de Ciencias Noéticas o Larry Dossey. Este libro sacudirá a la comunidad científica y a todos los que estén interesados en comprender la verdadera naturaleza de la realidad. La confusión actual a nivel planetario puede estar relacionada, en su esencia, con una comprensión errónea fundamental respecto a nuestra realidad. El materialismo, que supone que la materia es antes que la conciencia, es un sistema de creencias indemostrable. Esta obra tiene como objetivo cambiar nuestra perspectiva colectiva, remodelar nuestra visión del potencial humano y cómo nos tratamos los unos a los otros.

M. GOBER en su obra "La conciencia. Principio fundamental de realidad" sostiene: El materialismo necesita ser repensado. Alternativamente, un marco en el que la conciencia sea la base de la realidad explica los fenómenos bien. Y si ese marco es correcto, estamos en el umbral de lo que quizás sea la revolución más importante de la historia humana. Para resumir, si la conciencia es fundamental, las implicaciones claves son:
  • El materialismo – el supuesto fundacional de la ciencia moderna y de buena parte del pensamiento moderno – es erróneo.
  • La conciencia no es producida por el cerebro; antes bien, la conciencia es «no local» respecto al sistema cuerpo / cerebro.
  • Todos tenemos capacidades psíquicas latentes.
  • Cuando nuestro cuerpo muere, nuestra conciencia no muere. La conciencia existe más allá del espacio y el tiempo.
  • Estamos todos interconectados de manera fundamental, como parte de la misma conciencia subyacente.

M. GOBER: Mi investigación me ha convencido de que un cambio de paradigma que se aleje del materialismo es algo que está garantizado.

Desde la investigación científica más avanzada se sostiene que: La «Conciencia universal» existía antes del Big Bang y moldea la realidad ( - ver aquí - )

La proposición fundamental del materialismo es que la materia es la única realidad. El materialismo proporcionó una perspectiva clara y aparentemente simple a finales del siglo XIX, pero la ciencia del siglo XXI la ha dejado atrás.

Hay dos cuestiones fundamentales sobre las cuales pivota e indaga la ciencia actual más avanzada:
  1. Cuál es el fundamento último de la realidad y...
  2. Qué es esa singular maravilla cósmica que denominamos «conciencia» (su origen y su naturaleza esencial).

El materialismo es un «sistema de creencias» indemostrable.

Disipando el mito de que la «conciencia» es producto del cerebro.

El materialismo, que supone que la «materia» es antes que la «conciencia», es un «sistema de creencias» indemostrable:

  • Creíamos que el «mundo» era material y que la «conciencia» era el producto de un cerebro material. ¿Pero y si el mundo no fuera material y el cerebro no fuera la causa de la conciencia?
  • Disipando el mito de que la conciencia es producto del cerebro: ¿Y si fuera al revés? ¿Y si el principio fundamental de realidad fuera la conciencia?
  • La mayor parte del pensamiento de la sociedad moderna se basa en una filosofía conocida como «materialismo»: la idea de que la «materia» es lo fundamental en el universo, es decir, que la materia es la base de toda la realidad. Todo está compuesto de materia y todo puede ser reducido a materia.

    Por consiguiente, hasta el presente gran parte de los científicos han considerado que la «mente», los pensamientos y sentimientos subjetivos, no son producidos sino por la actividad cerebral y que la conciencia no es sino materia. Según estos científicos, la «conciencia» surge enteramente de la materia que constituye nuestro cerebro.
  • Pero Mark GOBER(*) en su obra «La conciencia, principio fundamental de realidad» se plantea... ¿Y si fuera al revés? Disipando el mito de que la «conciencia» es producto del cerebro.

GOBER, Mark (*): La Conciencia: Principio fundamental de realidad

Prefacio (resumen)

Antes de empezar a leer, te aviso de que quizás tengas que poner entre paréntesis todo lo que creías que sabías acerca de la realidad. Recuerda que, si bien la humanidad ha recorrido un largo camino, todavía hay muchas cosas que no conocemos. Por ejemplo, más o menos un 96 % del universo es misteriosa «materia y energía oscura» de la que sabemos muy poco. Lo sepas o no, la mayor parte del pensamiento de la sociedad moderna se basa en una filosofía conocida como «materialismo»:

Figura A: la idea de que la materia física, conocida como «materia», es lo fundamental en el universo. Dicho de otro modo, la materia es la base de toda la realidad. Todo está compuesto de materia y todo puede ser reducido a materia. El pensamiento fundamental es el siguiente: hubo un Big Bang hace trece mil ochocientos millones de años que constituyó el comienzo del universo. Las unidades de la materia, los átomos, se propagaron por todo el cosmos. Las interacciones de la materia se conocen generalmente como «química». Después de incontables reacciones químicas aleatorias, moléculas autorreplicantes conocidas como ADN se formaron finalmente en la Tierra. Las moléculas de ADN sirvieron como piezas fundamentales de la evolución de la vida. Los seres humanos y otros organismos evolucionaron y desarrollaron cerebros. El cerebro hizo posible que los seres humanos tuvieran mentes y conciencia: una «experiencia interior» a veces denominada «consciencia». En pocas palabras, el materialismo presupone que la materia (por ejemplo, el cerebro) produce la conciencia.

AEsta línea de pensamiento configura las concepciones acerca de nuestra existencia. Dado que el materialismo presupone que la conciencia es un producto del cerebro, cuando tu cerebro muere, tu conciencia muere. Si no hay cerebro, no hay conciencia. De modo que cualquier sentido que una persona dé a su vida mientras vive se borra una vez muere. Eso puede sonar desolador y nihilista, pero desafortunadamente es lo que una interpretación literal del materialismo implica. Sé esto porque antes era materialista; y como alguien que confiaba estrictamente en el razonamiento lógico en lugar de la fe, no tenía otra elección más que aceptar estas implicaciones.

Ahora bien, la simple introspección revelaba que el materialismo es un sistema de creencias supersticioso que no puede probarse. La razón es esta: piensa en cualquier experiencia que tengas. «Estoy contento». «Estoy triste». «Veo el coche». «Siento una sensación de ardor». Algo constante en esas experiencias, en cualquier experiencia, es el «yo»: el sujeto que está experimentando algo. No es posible verificar de manera definitiva una experiencia sin un «yo» (es decir, la conciencia) que la experimente. Imagina un universo en el que todos los seres conscientes estén ausentes. ¿Podría existir ese universo? Es posible. El materialismo predeciría que el mundo seguiría felizmente sin ninguna forma de conciencia. Pero ¿podemos demostrar eso? Técnicamente, no; no podemos demostrarlo. Si no hubiera observadores conscientes, no habría seres vivos para confirmar que exista algo. Por tanto, el materialismo, que supone que la materia es antes que la conciencia, es un sistema de creencias indemostrable.

Una crítica que he escuchado de este argumento es la siguiente: «Es insostenible mantener que no existe una realidad independiente de la conciencia, pues hay mucha evidencia acerca de lo que ocurría en el universo antes de que la consciencia evolucionase». Sin embargo, como señala el doctor Kastrup, este argumento es defectuoso porque supone el materialismo en su defensa misma del materialismo. Supone que la conciencia evoluciona a través de la biología, lo que constituye el asunto en cuestión. En palabras del doctor Kastrup, el argumento falla porque «presupone el materialismo: la idea de que la conciencia es generada por, y se halla confinada a, los sistemas nerviosos biológicos, en un argumento circular a favor del materialismo. Si toda la realidad se halla en la conciencia misma, entonces son los sistemas nerviosos los que están en la conciencia, no la conciencia en los sistemas nerviosos».

¿Cómo puede demostrarse que exista o haya existido algo sin algún «yo» para experimentarlo? Sin conciencia, no podemos demostrar que exista algo. Como dice el filósofo Rupert Spira, «la perspectiva materialista no está fundamentada en la experiencia. Requiere una línea abstracta de razonamiento que presupone la existencia de una realidad externa a la conciencia, aunque nadie haya experimentado nunca esto, ni pueda experimentarse nunca. El punto de vista materialista afirma la realidad de aquello que nunca se ha experimentado, la materia [fuera de la conciencia], y niega eso que siempre se experimenta: la propia conciencia. Esta es la tragedia y el absurdo de la perspectiva materialista que la humanidad padece».

BFigura B. El materialismo pretende que la existencia de la materia antes de la consciencia (una abstracción desconocida) crea la consciencia (que es conocida y concreta). La lógica del materialismo se retuerce cuando la descompones. Quizás necesites leer esto despacio.

  • La existencia de la materia antes de la conciencia, como se ha descrito, no puede conocerse con certeza. Acabamos de mostrarlo. Por tanto, la existencia de la materia antes de la conciencia es «desconocida». En otras palabras, es una abstracción.
  • Por el contrario, sabemos que tenemos experiencia consciente: tú eres consciente mientras lees estas palabras. Así pues, la conciencia es incuestionablemente «conocida». En otras palabras, es concreta.

Ahora, reexaminemos el materialismo bajo esta luz. El materialismo supone que la materia precede a la conciencia y la crea. La mayoría de las áreas de investigación lógica comienzan con lo conocido, para explorar lo desconocido. El materialismo lo hace al revés. Dice que lo desconocido causa lo conocido, que la abstracción causa lo concreto. «El materialismo es un castillo razonable construido sobre cimientos podridos». La ciencia moderna, que está dominada por el materialismo, se enorgullece de la evidencia y la prueba. A menudo critica las religiones por confiar en saltos de la fe para justificar creencias. El principio básico del materialismo, es decir, que la materia (el cerebro) produce la conciencia, se basa en su propio salto de fe. No hay estudio controlado que la ciencia pueda realizar para probar de manera concluyente que la materia preexistió a la conciencia.  Sin embargo, la ciencia materialista parece pasar por alto los inestables cimientos sobre los que se asienta. Einstein era materialista, y creía en un mundo independiente de la conciencia, pero admitía humildemente que su marco de referencia no era demostrable: «No puedo probar que mi concepción sea cierta, pero esa es mi religión». Es decir, el fundamento de la ciencia moderna, irónicamente, es una forma de religión. Muchos escépticos contemporáneos de la ciencia también son materialistas. Si el materialismo se basa en un salto de fe, entonces ¿no debería un verdadero escéptico ser escéptico del materialismo? ¿No tendrían los escépticos que ser escépticos respecto a su propio sistema de creencias materialista?

No sabemos cómo la materia física da lugar a una mente no física. ¿Cómo un cuerpo físico que puedes tocar produce una mente no física que no puedes tocar? Como dice el físico Peter Russell: «¿Cómo algo inmaterial, como es la conciencia, puede surgir de algo tan inconsciente como la materia?». Esta cuestión incluso recibe un nombre especial en la ciencia y en la filosofía. Se conoce como el «problema difícil» de la conciencia. Esta cuestión plantea la siguiente pregunta: «¿Cuál es la base biológica de la conciencia?». No sabemos la respuesta. Las respuestas que obtenemos de la ciencia son similares a la afirmación del neurocientífico Sam Harris: «No hay nada en un cerebro, estudiado a cualquier escala, que ni siquiera sugiera que podría albergar conciencia».

Nadie discutiría que el cerebro está relacionado con la conciencia. Sin embargo, no tenemos evidencia de que la conciencia sea un producto del cerebro. Recurramos a una analogía para elaborar esta idea. Cuando se produce un gran incendio, se presentan muchos bomberos. Pero no concluimos que como hay muchos bomberos en el lugar del fuego, los bomberos causaron el fuego. El hecho de que dos conceptos estén relacionados u ocurran conjuntamente no siempre significa que uno cause el otro. De manera similar, no podemos concluir automáticamente que el cerebro tiene que producir la conciencia simplemente porque el cerebro y la conciencia están relacionados.

Una rama de la física que comenzó a concebirse a principios del siglo xx –conocida como mecánica cuántica– proporciona una imagen de la realidad que hace saltar en pedazos el sentido común y cuestiona el materialismo. Sus descubrimientos llevaron al físico Max Planck, premio nobel, a declarar en 1931: «Yo considero la conciencia como fundamental. Y la materia la veo como un derivado de la conciencia. No podemos ir detrás de la conciencia. Todo lo que decimos, todo lo que consideramos existente, postula la conciencia». Y como afirmó otro físico cuántico de comienzos del siglo xx, Sir James Jeans: «La mente no parece ya ser un intruso accidental en el dominio de la materia [...] más bien deberíamos saludarla como la creadora y gobernadora del ámbito de la materia».

La perspectiva de Planck y de Jeans sitúa la conciencia en la base del triángulo mostrado anteriormente en las figuras A y B, al mismo tiempo que conserva la integridad de todo lo demás. Es la conciencia lo que está en primer lugar, no la materia. La materia, la química, los organismos biológicos y los cerebros existen, pero existen en el interior de la conciencia. Aunque la idea pueda sonar radical, en realidad constituye un marco de referencia más escéptico que el materialismo, porque comienza con lo «conocido», la parte más obvia e innegable de nuestra existencia: la conciencia (ver la figura C).

CFigura C. Una perspectiva alternativa que sugiere que la conciencia es fundamental y todo lo demás (es decir, la materia física y el universo… e incluso los cerebros) procede de la conciencia y se experimenta dentro de la conciencia.

Dicho de otro modo por el filósofo inglés F. C. S. Schiller: «El materialismo es [...] poner la carreta delante de los bueyes, lo que puede rectificarse simplemente invirtiendo la conexión [sic] entre materia y conciencia. La materia no es lo que produce la conciencia, sino lo que la limita y confina su intensidad dentro de ciertos límites». Si la conciencia es, ciertamente, más fundamental que la materia, como Planck, Jeans, Schiller y otros sugieren, lo «paranormal» –las anomalías en la ciencia, como las capacidades psíquicas y la supervivencia de la mente respecto de la muerte corporal– es algo que podría esperarse. Todo ello solo es paranormal o anómalo si suponemos que la conciencia procede del cerebro. En ese contexto no tiene sentido. Pero si la conciencia es el fundamento de la realidad, entonces sería fácil imaginar, por ejemplo, que la conciencia pueda fluir de una persona a otra (telepáticamente). Y dado que el cuerpo es solo un producto de la conciencia, la muerte del cuerpo no implicaría que su conciencia también muera.

El doctor Kastrup proporciona una metáfora para explicar cómo funciona la teoría. Imagina que toda la realidad es una corriente de agua, donde el agua representa la conciencia. Ahora imagina que en esa corriente se forman remolinos. Esos remolinos son autolocalizaciones del agua. Aunque puedan parecer diferentes de otras partes de la corriente, los remolinos están hechos de agua. En la analogía del doctor Kastrup, los remolinos representan individuos en una corriente de conciencia. Mi cerebro es un remolino, el tuyo es otro, etcétera. Puesto que el agua es el canalizador fundamental de la corriente, es posible que a veces el agua de un remolino pueda terminar en otro remolino (pensemos en las habilidades psíquicas). Y cuando un remolino se disipa, el agua simplemente fluye hacia la corriente más amplia (pensemos que la conciencia continúa cuando el cuerpo físico muere).

En este marco podemos comprender por qué la segunda pregunta de la revista Science –¿Cuál es la base biológica de la conciencia?»– no se ha resuelto: ¡la pregunta es incorrecta! Si la conciencia existe independientemente del cerebro, entonces obviamente no podríamos hallar una base biológica de la conciencia. La respuesta a la pregunta de la revista Science es: para empezar, no existe base biológica de la conciencia. Como señalaba el doctor Kastrup: «¡Decir que el cerebro genera la mente es tan absurdo como decir que un remolino genera el agua! Así pues, podríamos haber resuelto el «problema difícil» de la conciencia. E, incidentalmente, el marco anterior responde a la pregunta número uno de la ciencia, según la revista Science: «¿De qué está hecho el universo?». La respuesta, según el marco descrito, es: «Conciencia».

Te animo a guardar estas ideas en tu mente. Vamos a analizar una gran variedad de fenómenos que podrían parecer imposibles. Lo aparentemente increíble se vuelve creíble si ponemos entre paréntesis la religión materialista que se nos ha enseñado, y permanecemos «con una actitud mental de apertura radical» a la idea de que la conciencia es más fundamental que la materia. El marco que afirma la prioridad de la conciencia constituye una imagen de la realidad mucho más adecuada que la imagen asumida por el materialismo. Y si eso es cierto, necesitamos volver a pensar, juntos, como civilización, la ciencia, la tecnología, la medicina, la educación, la política y qué significa ser humano.

Fuente: GOBER, Mark: La Conciencia: Principio fundamental de realidad. ¿Y si fuera al revés? Disipando el mito de que el cerebro produce conciencia y sus implicaciones para el día a día (Resumen del Prefacio). Editorial Sirio

(*) Biografía del autor: Mark GOBER es un autor cuya visión del mundo sufrió un cambio radical a finales de 2016 cuando fue expuesto a una ciencia capaz de cambiar el mundo. Después de una intensa investigación, escribió La conciencia: principio fundamental de realidad para presentar al público general estas ideas de vanguardia; todo en un esfuerzo por estimular un cambio global muy necesario en el pensamiento científico y existencial. Mark es miembro del Sherpa Technology Group en Silicon Valley, una empresa que asesora a compañías tecnológicas sobre fusiones y adquisiciones y sobre estrategia comercial. Anteriormente trabajó como analista en bancos de inversión en Nueva York. Mark ha sido citado por sus opiniones en asuntos comerciales y tecnológicos en Bloomberg Businessweek y en otros lugares, y ha sido autor de artículos sobre negocios publicados internacionalmente. Se graduó magna cum laude en la Universidad de Princeton, donde fue capitán del equipo de tenis.



Ver también:

«Creencias»: nuestro sistema de creencias

La «Conciencia universal» existía antes del Big Bang y moldea la realidad

El pernicioso influjo del materialismo



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