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Entrelazamiento entre conciencias

¿En qué consiste el «entrelazamiento» cuántico? - ver aquí -

Entrelazamiento entre «almas» / «conciencias»

El mundo transpersonal de la conciencia: la capacidad de conexión de la mente humana

Interconexiones transpersonales: estamos unidos a otros seres por conexiones imperceptibles

Enigmas de la coherencia en la conciencia humana

La mecánica cuántica ha conocido que la materia primordial cuántica posee un conjunto de “extrañas” propiedades que podrían tener una relación con las igualmente “extrañas” propiedades manifiestas en la actividad psíquica.

Los descubrimientos indican que hay una interconectividad fundamental, oculta –llamada también «no localidad»– en el universo, que nuestros ojos no ven. Dicho en otros términos: «Que en el mundo real no hay separabilidad es algo generalmente aceptado ya, aunque se admite que es un misterio.

En principio, todos los objetos que han interactuado alguna vez permanecen entrelazados para siempre, y por tanto lo que ocurre a uno influencia al otro. Los experimentos han demostrado ya que tales influencias se extienden sobre más de cien kilómetros. La teoría cuántica afirma que esta conexión se extiende sobre todo el universo». (GOBER, Mark. La conciencia. Principio fundamental de realidad)

El sentido que tenemos de una conexión interna con otros seres humanos se debe a una conexión especial del espíritu. Las computadoras clásicas nunca podrán ser conscientes como nosotros, porque carecen de esta conexión espiritual.

Etimológicamente, la palabra "conciencia" deriva de las palabras scire (saber) y cum (con). La conciencia es “saber con”. Para mí, la palabra implica conocimiento no local. No podemos conocer a alguien sin compartir una conexión no local con él (A. GOSWAMI).

Hasta ahora los seres humanos sólo hemos sido conscientes de una parte minúscula de la compleja realidad. Más o menos hasta finales de la última década, los científicos y las mentes científicas consideraron una ilusión la sensación de la interconexión entre los seres humanos, y la de éstos con la naturaleza. Había predominado una concepción "materialista" de la realidad basada en la física clásica como un conjunto de objetos suspendidos en el espacio y separados entre sí, sin gran relación entre ellos. A partir de entonces empezaron a manifestarse las evidencias al respecto: los objetos cuánticos pueden afectarse mutuamente de manera instantánea a pesar de encontrarse a distancias enormes. El fenómeno llamado «entrelazamiento cuántico» es un fenómeno por el que dos átomos que han estado en contacto permanecen conectados, aunque estén cada uno en un extremo opuesto de la galaxia, de manera que, si uno experimenta un cambio, es golpeado o sufre una sacudida, el otro experimenta lo mismo sincrónicamente. Por el entrelazamiento cuántico, partículas separadas físicamente entre sí pueden instantáneamente afectarse mútuamente: ello sugiere que el universo está mucho más interconectado de lo que se pensaba. El entrelazamiento cuántico ocurre cuando dos partículas se correlacionan de tal manera que el estado de una determina instantáneamente el estado de la otra, sin importar la distancia entre ellas. (ver aquí)

Si consideramos nuestras conexiones,las conexiones entre las personas, en el marco de las nuevas ciencias -sobre todo de la física cuántica-, veremos que aparecen indicaciones acerca de que la "unión" que la gente experimenta a veces no es ilusoria y que la explicación no está más allá del campo de la ciencia. Igual que los cuantos, y los átomos y moléculas, pueden conectarse instantáneamente a través del tiempo y el espacio, también los organismos vivos -sobre todo el cerebro y sistema nervioso complejo y suprasensible de los organismos evolucionados- pueden conectarse instantáneamente con otros organismos, con la naturaleza y con el cosmos en su conjunto. Se trata de algo vital, importantísimo, pues admitir la intuición de estas conexiones puede inspirar la solidaridad que tanto necesitamos para vivir en este planeta, para vivir en armonía entre nosotros y con la naturaleza. La comprensión de esta realidad se convierte en condición previa para la subsistencia de la civilización humana, e incluso de la supervivencia de la especie humana. (E. LASZLO: El cambio cuántico. Cómo el nuevo paradigma científico puede transformar la sociedad)

Según la visión clásica se creía que la única forma de producir un efecto sobre lo que ocurría en otro punto del espacio era desplazándose físicamente allí. Sin embargo, ahora se sabe que las conexiones cuánticas trascienden el espacio y el tiempo. Los pioneros cuánticos descubrieron la sorprendente capacidad de las partículas cuánticas para influenciarse mútuamente a pesar de la ausencia de cualquier tipo de fuerzas produciéndose entre ellas a una velocidad finita. Otro descubrimiento asombroso de la física cuántica implica que algo que se produce en un lugar tiene efectos instantáneos sobre la realidad en otro sitio, independientemente de la distancia a la que se encuentre… El fenómeno se conoce en inglés por el término “entanglement” (“entrelazamiento”), y consiste en que el comportamiento de una o más partículas depende de las demás; es decir, unas y otras interactúan sin importar la distancia que las separa y de manera simultánea. Cuando dos objetos cuánticos se encuentran entrelazados, se pueden influir mútuamente incluso a distancias macroscópicas y sin ningún intercambio de señales entre ellas en el espacio-tiempo. Anteriormente ya hemos tratado en estas páginas del «entrelazamiento cuántico» (ver aquí) y de la «coherencia cuántica» (ver aquí) y de sus implicaciones en diversos ámbitos de la realidad ... Hoy presentamos algunas a primera vista asombrosas conexiones en el campo de la conciencia. La conciencia es el hecho conocido por nuestra experiencia más íntimo e inmediato. Nos acompaña desde nuestro nacimiento, lo hace hasta la muerte y presumiblemente más allá. Es única y parece pertenecernos individualmente a cada uno de nosotros. Sin embargo las conexiones que unen «mi» conciencia con la conciencia de otros, bien conocidas tradicionalmente, se han redescubierto hoy en día con experimentos controlados con transferencia de imagen y pensamiento, y el efecto de la mente de un individuo sobre el cuerpo y la mente de otro.

La comunicación requiere conexión, pero en el plano humano implica algo más que conexión: la comunicación también comporta consciencia. El potencial de la comunicación humana se despliega cuando los comunicadores perciben las líneas de conexión a través de las que se comunican. Un nivel más elevado de comunicación requiere de un nivel más elevado de consciencia que permita a las personas utilizar las numerosas, y a veces extremadamente sutiles líneas de conexión que las vincula entre sí y con su entorno. Ser consciente de esas conexiones podría permitimos cambiar de la civilización basada en Logos, hambrienta de poder y conquista, para pasar a una civilización de Holos, centrada en el crecimiento de los individuos y en la sostenibilidad de las comunidades humanas y la biosfera. (E. LASZLO: El cambio cuántico. Cómo el nuevo paradigma científico puede transformar la sociedad)

Pruebas científicas del entrelazamiento no-local de la conciencia. Los experimentos parecen proporcionar pruebas científicas del entrelazamiento no-local o conectividad de la conciencia. En uno de estos experimentos se situó a dos personas en dos jaulas separadas de Faraday (habitaciones aisladas de la radiación electromagnética para bloquear cualquier transmisión de información electromagnética). Si estas personas estuviesen fuertemente conectadas entre sí, como padre e hijo o dos personas que hayan practicado la meditación de forma conjunta durante años, se podrían registrar cambios simultáneos en su EEG. En una cámara de Faraday aislada, la estimulación sensorial a través de fogonazos de luz generados de forma aleatoria por un ordenador producía potenciales visuales evocados en el registro de la EEG de uno de los sujetos, y esta actividad era instantáneamente recibida por el otro, privado de estímulos en la segunda jaula de Faraday. Como resultado, los patrones registrados en la EEG del sujeto no estimulado cambiaban en el momento en que se lanzaban fogonazos de luz en la otra jaula de Faraday. Esta actividad eléctrica transferida, también denominada potenciales transferidos, la coherencia o correlación entre ambas EEG, sólo puede ser explicada mediante la influencia no-local.

El físico Fred H. Thaheld ha esbozado una base científica hipotética para este entrelazamiento no-local macroscópico y biológico. Dos estudios de irmí encontraron pruebas de entrelazamiento no-local entre los cerebros de dos individuos aislados. Por otra parte, la influencia no-local ha sido también identificada en sujetos cuyos registros de irmí cambiaban significativamente cuando un sanador que se encontraba a una cierta distancia centraba su atención en ellos. Y un estudio reciente que usaba estimulación láser y registro local de EEG ha mostrado entrelazamiento macroscópico y biológico no-local entre dos especímenes cultivados de redes neuronales humanas completamente aisladas. Todos estos estudios empíricos, minuciosamente implementados y posteriormente reproducidos, confirman las propiedades no-locales de la conciencia y apuntan a un entrelazamiento no-local en sistemas biológicos y macroscópicos como el cerebro. Ni el modelo clásico de la física ni las teorías biológicas contemporáneas pueden explicar esta correlación de sistemas biológicos. Y ¿cómo se produce este intercambio de información?

La interfaz entre la conciencia no-local y el cerebro. El cerebro humano es un órgano extremadamente complejo (y en muchos aspectos misterioso) con propiedades fisiológicas, químicas y biológicas. Pero, dado que la conciencia no es fisiológica, química ni biológica, el cerebro es mucho más difícil de analizar. PIM VAN LOMMEL en "Más allá de la conciencia" afirma: Creo que, a pesar de que la física cuántica no pueda explicar el origen de nuestra conciencia, la conciencia no-local tiene muchos puntos en común con conceptos comúnmente aceptados de la física cuántica. En mi opinión, la física cuántica puede ayudarnos a entender la transición de la conciencia en el espacio no-local a la conciencia en vigilia encarnada en nuestro mundo físico visible. El ya mencionado entrelazamiento de conciencia en sistemas biológicos y macroscópicos, que ha sido corroborado por el intercambio de información instantáneo entre los cerebros de sendos sujetos separados, con patrones idénticos de EEG y IRMÍ, puede ser considerado como una contribución inicial para explicar la transición de aspectos de la conciencia no-local al cerebro.

Las personas somos algo más que células, músculos, huesos y una piel que nos envuelve. Tenemos «consciencia» y «conciencia», dos dimensiones que nos dotan de humanidad. La consciencia es el hecho conocido por nuestra experiencia más íntimo e inmediato. La conciencia nos acompaña desde nuestro nacimiento y presumiblemente lo hace hasta más allá de la muerte. Es única y parece pertenecernos individualmente a cada uno de nosotros. Sin embargo «mi» conciencia puede que no sea solo y únicamente mía. Las conexiones que unen «mi» conciencia con la conciencia de otros, bien conocidas tradicionalmente, se han redescubierto hoy en día con experimentos controlados con transferencia de imagen y pensamiento, y el efecto de la mente de un individuo sobre el cuerpo y la mente de otro.

1. La capacidad de conexión de la mente humana

  • Las tribus nativas parecen capaces de comunicarse sin necesidad de verse ni oírse. Como demuestran las vestimentas, edificaciones y aparatos de los distintos pueblos que viven en puntos diferentes del globo, a veces incluso en diferentes periodos de la historia, parece ser que culturas enteras han compartido información entre ellas incluso sin haber mantenido ningún tipo de contacto conocido.
  • En el laboratorio también las personas modernas y no solo las tradicionales muestran una capacidad para la transferencia espontánea de imágenes e impresiones, especialmente cuando tienen una estrecha relación emocional entre ellas.
  • Algunas imágenes e ideas (símbolos universales y arquetipos) aparecen y reaparecen en la cultura de todas las civilizaciones, modernas y antiguas, aunque sus miembros no se hayan conocido entre ellos, e incluso ni siquiera tengan noticia de su existencia.
  • La mente de una persona parece ser capaz de actuar sobre el cerebro y el cuerpo de otra. Esta facultad, conocida tradicionalmente, se verifica hoy en día a través de experimentos controlados y constituye la base de una nueva rama de la medicina conocida como medicina telesomática o no-local.

Los descubrimientos actuales de los mayores alcances logrados por la conciencia humana recuerdan las palabras pronunciadas por Einstein hace medio siglo. «Un ser humano», dijo, «es parte de un todo que llamamos universo, una parte limitada en tiempo y espacio. Él piensa que sus pensamientos y sus sentimientos están separados del resto, una especie de espejismo de su conciencia. Este espejismo es un tipo de prisión para nosotros, que restringe nuestras decisiones personales y nuestros afectos hacia las personas que nos son más cercanas».

Mientras que desde un punto de vista conservador, la comunicación y la interacción humana se limita a nuestros canales sensoriales (todo lo que llega a la mente, se dice, debe pasar antes por el ojo o el oído), los psicólogos destacados, los psiquiatras y los investigadores de la conciencia redescubren lo que Einstein ya había percibido y lo que las antiguas civilizaciones habían sabido siempre: que nosotros estamos unidos también por conexiones más imperceptibles y que nos rodean. En la literatura científica actual, estas interconexiones se denominan transpersonales. Las culturas tradicionales no consideraban las conexiones transpersonales con personas distantes, tribus, o culturas como una ilusión, pero las sociedades modernas sí lo hacen. La mente moderna no está preparada para aceptar como real nada que no sea «manifiesto», que no esté, literalmente, «a mano». Consecuentemente las conexiones transpersonales se consideran como algo paranormal y solo se admiten bajo condiciones excepcionales.

2. Interacción transpersonal a través de la mente

La mente moderna no está preparada para aceptar como real nada que no sea «manifiesto», que no esté, literalmente «a mano»Consecuentemente las conexiones transpersonales se consideran como algo paranormal

Una de esas excepciones es el «dolor de los gemelos», cuando uno de los miembros de una pareja de gemelos siente el sufrimiento o dolor del otro. Este fenómeno se acepta como real, ya que está muy bien documentado. Guy Playfair, que escribió el libro Twin Telepathy (Telepatía en los gemelos), mencionaba que aproximadamente el 30% de los gemelos experimenta la interconexión telepática. Cita un programa de televisión en 1997 donde el equipo de producción ponía a prueba a cuatro parejas de gemelos idénticos. Las respuestas de las ondas cerebrales, la presión sanguínea y la carga eléctrica en la piel de las cuatro parejas de gemelos estaban rigurosamente monitorizadas. A uno de los gemelos de cada pareja se le conectaba, por sorpresa, una alarma estridente en el respaldo de la silla donde estaba sentado. En tres de las cuatro parejas, el otro gemelo registraba el sobresalto, aunque estaba aislado a gran distancia en una habitación insonorizada. Las parejas que tuvieron éxito en el experimento fueron al programa en directo y mostraron de nuevo su transmisión de información telepática, aunque el gemelo receptor no podía dar una explicación de lo que le ocurría a su pareja. El supervisor técnico del programa concluyó que los gemelos que estaban separados «ciertamente captaron algo desde alguna parte».

Los gemelos idénticos son solo la punta del iceberg de las parejas que tienen fuertes vínculos. Se han observado algunas formas de telepatía entre personas que comparten un fuerte lazo afectivo, como madres e hijos, amantes, parejas de muchos años e incluso amigos íntimos. En estos casos, todos, a excepción de los psicólogos más conservadores, se ven obligados a reconocer la existencia de algún contacto transpersonal. Pero solo los psicólogos excepcionalmente tolerantes admiten que el contacto transpersonal incluye la capacidad para transmitir pensamientos e imágenes y que muchas o quizá todas las personas tienen esta capacidad. Sin embargo, este es un descubrimiento de experimentos recientes. Los poderes telepáticos de la gente (su capacidad de llevar a cabo varias formas de transferencia de imagen y pensamiento) no son simplemente una ilusión o una mala interpretación de los resultados. Se ha desarrollado un espectro completo de protocolos experimentales, que abarcan desde el procedimiento de reducción de sonido, conocido como técnica Ganzfeld, hasta el método riguroso de «influencia mental a distancia en sistemas vivos» (IMDSV). Se han tenido en cuenta las explicaciones en términos de claves sensoriales ocultas, influencia sobre las máquinas, engaños y errores e incompetencias de los que realizan los experimentos, pero se comprobó que eran incapaces de explicar algunos resultados significativos estadísticamente. Parece que también las personas «normales» poseen habilidades «paranormales».

3. Interacción de la mente con el cuerpo de otras personas

Las personas no solo pueden comunicarse con otras personas a través de la mente, sino que también pueden interactuar con el cuerpo de otros. Cada vez hay más evidencias de que es posible que la mente consciente de una persona pueda producir un efecto mensurable y repetible en el cuerpo de otra. Estos efectos se conocen como telesomáticos.

Los efectos telesomáticos eran conocidos por las llamadas gentes primitivas: los antropólogos lo llaman «magia simpática». Los chamanes, médicos brujos, y los que practican ciertas magias (vudú, por ejemplo) pueden actuar sobre la persona elegida o sobre una figura de esa persona, como una especie de muñeco. Esta práctica está muy extendida entre la gente tradicional. Sir James Frazer, en su famoso estudio La rama dorada (The Golden Bough), afirmaba que los chamanes americanos nativos dibujaban la figura de la persona en la arena, ceniza o arcilla, y después lo pinchaban con un palo afilado o le infringían cualquier otro daño. Se decía que ese daño se infringiría entonces en la persona que representaba la figura. Los observadores descubrieron que a menudo la persona en cuestión caía enferma o quedaba en estado letárgico, e incluso a veces moría.

Hoy en día hay variantes positivas de la magia simpática, cada vez más ampliamente conocidas y practicadas. Una variante es la rama de la medicina alternativa conocida como cura espiritual. El curandero actúa en el organismo de su paciente con medios «espirituales», esto es, enviando información o fuerzas sanadoras. El curandero y su paciente pueden estar frente a frente o a kilómetros de distancia; la distancia no parece alterar el resultado. La efectividad de esta clase de curas puede ser sorprendente, pero está bien documentada. El conocido médico estadounidense Larry Dossey llama a la forma correspondiente de la práctica médica como «Era III de la medicina no-local», sugiriendo que ésta sucede a la Era I de la medicina bioquímica y a la Era II de la medicina psicosomática.

Otra forma de magia simpática orientada positivamente es la curación mediante una oración intercesora. La eficacia de la oración es bien conocida por la gente de creencias religiosas y sus comunidades desde hace cientos o incluso miles de años. Pero el mérito de demostrar que puede documentarse mediante experimentos controlados se debe al especialista en cardiología Randolph Byrd, que realizó un estudio, asistido por ordenador, de diez meses de duración de los historiales médicos de pacientes de la unidad coronaria del hospital general de San Francisco. Como publicó en el Southern Medical Journal, en 1988, Byrd formó un grupo de experimentación constituido por gente corriente, cuya única característica en común era el hábito de rezar en congregaciones católicas o protestantes. A las personas seleccionadas se les pidió que rezaran por la recuperación de un grupo de 192 pacientes. Como grupo de control se seleccionaron 210 pacientes por los que nadie rezaba. Nadie sabía a qué grupo pertenecía cada paciente, ni ellos mismos, ni las enfermeras, ni los médicos. A la gente que tenía que rezar se le dieron los nombres de los pacientes y alguna información sobre el estado de su corazón. Como cada persona tenía que rezar por varios pacientes, al final cada paciente tenía entre cinco y siete personas que rezaban por él. Los resultados fueron significativos. El grupo por el que se rezaba tenía cinco veces menos posibilidades de necesitar antibióticos que el grupo de control (tres pacientes frente a dieciséis), tres veces menos posibilidades de desarrollar edema pulmonar (seis frente a dieciocho pacientes) y ninguno de los pacientes por los que se rezaba necesitó intubación endotraqueal (mientras que sí lo necesitaron doce pacientes del grupo de control). Además, murieron menos pacientes del grupo que recibía oraciones que del grupo de control (aunque este último resultado no era estadísticamente representativo). No importaba lo cerca o lo lejos que estuvieran los pacientes de los que rezaban por ellos, ni la manera de rezar. Solo el hecho de una plegaria concentrada y repetida constituía un factor, sin tener en cuenta a quién iba dirigida la oración o dónde tenía lugar. Un experimento posterior, realizado por un equipo de investigadores dirigidos por W.S. Harris, que estudió el efecto de la oración a distancia y que se realizó bajo condiciones aún más restrictivas, ofreció unos resultados significativamente similares.

La oración intercesora y la curación espiritual, junto con otros experimentos y prácticas mentales basadas en las buenas intenciones, arrojan una evidencia impresionante con respecto a la eficacia de la transmisión telepática y telesomática de información y energía. Las prácticas pertinentes producen efectos reales y mensurables en las personas y cada vez están más difundidas. Pero la corriente dominante de la ciencia no tiene explicación para ellas.

4. El poder de la mente: cuatro experimentos pioneros

  1. A principios de los años 70, un equipo formado por los físicos Russell Targ y Harold Puthoff realizó uno de los primeros experimentos para controlar el pensamiento transpersonal y la transferencia de imágenes. Colocaron al «receptor» en una cámara sellada, opaca y eléctricamente aislada y al «emisor» en otra habitación donde era sometido a destellos luminosos a intervalos regulares. Los patrones de ondas cerebrales tanto del emisor como del receptor fueron registrados en máquinas de electroencefalogramas (EEG). Como se esperaba, el emisor presentaba ondas cerebrales rítmicas que acompañaban a los destellos de luz. Sin embargo, después de un breve intervalo, el receptor también empezó a producir los mismos patrones, aunque no estuviera directamente expuesto a los destellos ni recibiera del emisor ninguna señal perceptible por los sentidos.

    Targ y Puthoff también realizaron experimentos sobre la visión remota. En estas pruebas, el emisor y el receptor se colocaban a una distancia que impedía cualquier forma de comunicación sensorial entre ellos. En un lugar escogido aleatoriamente, el emisor actuaba como un «faro» y el receptor intentaba recoger lo que veía el emisor. Para documentar sus impresiones, los receptores daban descripciones verbales, algunas veces acompañadas por esquemas. Unos jueces independientes determinaron que las descripciones de los receptores se ajustaban a las características del sitio que veía el emisor en un sesenta por ciento de las ocasiones.
  2. En otro experimento, en 1994, dos físicos, Peter Stewart y Michael Brown, en Inglaterra, se unieron a Helen Stewart, una administradora de la universidad en Nueva York, para comprobar el procedimiento telepático. La comunicación se intentó a través del Atlántico en catorce sesiones cronometradas con precisión, entre abril y septiembre de ese año. Se hicieron registros detallados de las observaciones e impresiones después de cada experiencia, vía correo electrónico, que fueron grabados en discos automáticamente fechados. Aunque las imágenes percibidas remotamente se describieron en términos de asociaciones más que en reproducciones pictóricas exactas de lo que veía el emisor, en conjunto se correspondían. La imagen de una lluvia de meteoritos, por ejemplo, se convirtió en una tormenta de nieve, la imagen de un restaurante giratorio en lo alto de una torre fue recibida como un globo sobre una base. Se recibieron tanto imágenes estáticas como dinámicas, «fotografías» y «películas». Los físicos llegaron a la conclusión de que la validez del proceso telepático mostrado quedaba establecida más allá de cualquier duda razonable.
  3. La tercera serie de experimentos pioneros es el trabajo de Jacobo Grinberg- Zylberbaum de la Universidad Nacional de México. Realizó más de cincuenta experimentos a lo largo de cinco años sobre la comunicación espontánea entre los individuos sometidos a estudio. Emparejó a las personas dentro de «jaulas de Faraday» a prueba de sonido y de radiación electromagnética y les pidió que meditaran juntos durante unos veinte minutos. Luego, los colocó en jaulas de Faraday separadas donde una de las personas recibía estímulos y la otra no. El sujeto estimulado recibía los estímulos a intervalos aleatorios de manera que ni siquiera él ni el experimentador sabían cuándo iban a suceder. Las personas que no eran estimuladas permanecían relajadas, con los ojos cerrados y se les pedía que intentaran sentir la presencia de su pareja sin saber nada de los estímulos que estaba recibiendo. Normalmente se aplicaban series de cien estímulos, como destellos de luz, sonidos o pequeñas descargas eléctricas cortas, intensas pero no dolorosas, en los dedos anular e índice de la mano derecha. Los registros del electroencefalograma (EGG) de las ondas cerebrales de ambos sujetos se sincronizaron y se examinaron para los potenciales  «normales»  producidos  en  el  sujeto  estimulado  y  los  potenciales «transferidos» en el sujeto no estimulado. No se apreciaron potenciales transferidos en las situaciones de control cuando no había estimulación en el sujeto, cuando una pantalla evitaba que el sujeto estimulado percibiera los estímulos (como destellos de luz) o cuando los dos sujetos no habían interactuado previamente. Pero durante las situaciones experimentales con sujetos estimulados y con un contacto previo entre ellos, los potenciales transferidos aparecían regularmente en cerca de un veinticinco por ciento de los casos. Una joven pareja, profundamente enamorada, proporcionó un ejemplo particularmente conmovedor. Sus patrones EGG permanecieron muy sincronizados durante todo el experimento, probando que sus sentimientos de unicidad no eran una ilusión. De manera limitada, Grinberg-Zylberbaum pudo también duplicar sus resultados. Cuando un individuo mostraba los potenciales transferidos en un experimento, normalmente los mostraba en los experimentos subsiguientes también. Los resultados no dependían de la separación espacial entre los emisores y los receptores, y los potenciales transferidos no parecían afectados por lo cerca o lo lejos que estuvieran uno del otro.
  4. El cuarto experimento implica la búsqueda de agua con varillas de zahorí. Este experimento implica la búsqueda de agua con varillas de zahorí. Se sabe que los zahoríes pueden señalar la localización del agua con gran precisión. Las varillas y los péndulos pueden responder a la presencia de aguas subterráneas, campos magnéticos o incluso petróleo y otras sustancias naturales.
  5. Parece que los zahoríes pueden percibir también información que no es producida por causas naturales, sino proyectada a larga distancia por la mente de otra persona. Líneas, figuras y formas «zahorizables» pueden crearse intencionadamente en la conciencia de una persona y estas líneas, figuras y formas pueden afectar la mente y el cuerpo de personas distantes a las que no se ha dicho lo que se ha creado ni dónde. Sus varillas se mueven como si las figuras, líneas y formas fueran debidas a causas naturales que hay frente a ellos. Este es el descubrimiento de una serie de experimentos remotos llevados a cabo durante los últimos diez años por Jeffrey Keen, un reconocido ingeniero, junto a sus colaboradores en el Dowsing Research Group de la British Society of Dowsers.

    En un número considerable de experimentos, las formas exactas creadas por el experimentador eran identificadas por el zahorí. Se observó que las formas coincidían con una exactitud de centímetros incluso cuando se creaban a miles de kilómetros de distancia. La precisión de la situación no se veía afectada por la distancia entre la persona que creaba los campos zahorizables y la localización física del campo: se obtuvieron los mismos resultados cuando el experimentador se encontraba a unos pocos metros o a cinco mil kilómetros de distancia. No había diferencia si el experimentador estaba de pie sobre el suelo, estaba en una cueva, volando en un avión o en una jaula de Faraday con un campo electromagnético. El tiempo tampoco parecía ser un factor a tener en cuenta: los campos se creaban más rápidamente de lo que se realizaban las mediciones, incluso a grandes distancias. También se comprobó que el tiempo era irrelevante porque los campos permanecían presentes y estables en todo momento después de haber sido creados. En uno de los casos se prolongaron durante más de tres años. Pero podían cancelarse si la persona que los había creado así lo deseaba.

    Keen llegó a la conclusión de que los campos zahorizables se creaban y se mantenían en un «campo informativo que invade todo el universo». El cerebro interactúa con este campo y percibe los campos zahorizables como hologramas. Esto, según Keen y el Dowsing Research Group, es un ejemplo de interacción no-local entre el cerebro y el campo producida entre individuos diferentes y posiblemente distantes.

Elaboración a partir de materiales diversos


Ver también:

Algunos aspectos de la realidad des-velados por la Física cuántica

Entrelazamiento cuántico

Secció: LA CONCIÈNCIA


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